He estado reflexionando sobre un tema muy manido en el mundo de los juegos históricos. La pregunta clave, que se puede expresar de muchas maneras:
¿Qué juego me compro?, ¿cuál es el mejor juego?, ¿por dónde parto jugando a juegos históricos de guerra?
Estas son preguntas que suelen ser respondidas con otras preguntas, ya que, como en la mayoría de las cosas que están sujetas al disfrute personal e individual, es decir, lo que llamamos el “gusto”, se necesita conocer algo de la persona que plantea la primera interrogante.
El problema que se suscita, empero, es que quien plantea la interrogante no la logra resolver y puede llegar a agobiarse y hasta a abandonar cualquier idea que tenía de adquirir y jugar un juego histórico, lo que, anglicismo mediante, se conoce como wargame.
Entonces, ¿pueden responderse esas primeras interrogantes sin más? No es tarea fácil, en lo absoluto. Si llegan a darse respuestas, lo más probable es que sean del tipo: a) busca un juego de un periodo histórico que te atraiga, b) el juego X es especial para iniciarse, c) el juego Y tiene mecánicas muy novedosas, d) el juego Z tiene unos componentes y mapas hermosos.
Sin embargo, todas esas respuestas, si bien pueden traer consigo muy buenas intenciones, pueden ser equívocas por muchos motivos. El primero es que, como en muchos ámbitos de la vida cotidiana, el entorno de los juegos históricos tiene un lenguaje propio. Precisemos, una serie de términos técnicos cargados con un significado determinado que, en otros contextos, denota algo diferente. El segundo, pues, es que lo que gusta y resulta atractivo a uno, puede que a otro no, así de sencillo. El tercero, veámoslo a continuación.
Existen diversos tipos de juegos históricos. Sin entrar en detalle ni, en lo posible, en terminología técnica – en un lenguaje beliludista, parafraseando a los franceses –, los juegos históricos de guerra vienen en sabores diferentes, donde se enfatizan algunos aspectos de los conflictos bélicos, mientras otros se abstraen u omiten, por decisión del diseñador, por una u otra razón. El problema es que todos estos sabores y matices no se pueden paladear cuando se trata de un periodo histórico determinado, ya que la demanda de los jugadores y la oferta de los editores es significativamente mayor tratándose de periodos históricos de esfuerzos bélicos importantes respecto de otros periodos, considerados menos relevantes. Así, el periodo correspondiente a la Segunda Guerra Mundial se lleva todos los honores, con juegos históricos que representan diversos aspectos del esfuerzo bélico. De más atrás le siguen los juegos dedicados a la época Napoleónica y, era que no, a la Guerra Civil Estadounidense (Guerra de Secesión). Por lo tanto, encontrar el sabor buscado para cualquiera de estos conflictos será mucho más sencillo que, por ejemplo, encontrarlo para un periodo como las Guerras de Independencia Sudamericanas o las Guerras de Unificación Chinas, por mencionar algún conflicto bélico poco conocido.
Dicho todo esto, ¿qué hacemos entonces? ¿Dejar que el azar o los dados gobiernen nuestros actos? No, lo que intentaremos hacer a continuación es dar una breve guía de lo que creemos que debemos saber de nosotros mismos antes de ponernos manos a la obra, romper el chanchito y adquirir nuestro primer juego.
Preguntas iniciales:
- ¿Cuánto tiempo le puedo dedicar a un juego por sesión?
- ¿De cuánto espacio dispongo (superficie de juego)?
- ¿Cuánto tiempo estoy dispuesto a dedicarle a un juego para aprender sus reglas?
Estas preguntas son básicas, ya que, en el ámbito de los juegos históricos, hay juegos que se resuelven de forma rápida, no requieren de mucho espacio y son sencillos de aprender. En contrapartida, hay algunos de duración importante, que pueden llegar a ocupar mucho espacio y que, eventualmente, dominar sus reglas puede ser un trabajo no menor. Entre uno y otro extremo existen muchas alternativas.
Ya, luego, nos podríamos plantear interrogantes un poco más profundas:
- ¿Me interesa que el juego sea para más de dos jugadores?
- ¿Quiero un juego para jugar en solitario?
- ¿Pretendo que mi primer juego sea el punto de partida para mi carrera de “wargamer”?
Es evidente que, habiendo resuelto las preguntas iniciales y las que siguen, se va reduciendo el espectro de juegos que cumplan con tales condiciones. Quizá algunas respuestas sean contradictorias con otras, pero, a excepción de la cantidad de jugadores, seguramente no será el caso. Sí es importante considerar que la gran mayoría de los juegos históricos han sido diseñados para jugar entre dos jugadores.
Y bien, llegamos al último set de preguntas, las que seguramente permitirán acotar el juego buscado o, en el peor de los casos, darnos cuenta de que el juego que buscamos aún no existe, cuya probabilidad, tratándose de conflictos oscuros en la historia de la humanidad, puede ser bastante alta.
- ¿Quiero que el juego trate de combates terrestres, navales y/o aéreos, o solo me interesa uno de ellos?
- ¿Me interesa tener una perspectiva general de un conflicto, manejando aspectos como la diplomacia o producción de recursos?
- ¿Quiero pelea y ya?
- ¿Me interesan aquellos aspectos tangenciales, pero vitales, para un conflicto bélico, como la logística, las comunicaciones y la inteligencia?
- ¿Qué periodo histórico es el que realmente me interesa?
- ¿Quiero controlar todo mi ejército o estoy dispuesto a sacrificar ese control, para, emulando a los comandantes históricos, tomar decisiones con los antecedentes disponibles?
- ¿Prefiero que el juego se apegue al conflicto histórico tal como se desarrolló históricamente o me interesa la posibilidad de cambiar la historia?
- ¿Reproducir una batalla segundo a segundo es lo mío, como si fuese una película?
- ¿Quiero una buena dosis de realismo o simplemente, algo más abstracto y sencillo?
Evidentemente no tendremos respuestas para todas estas preguntas, ya que estamos recién entrando en materia, pero, quizá, podamos responder más de alguna, lo que nos dará alguna idea del juego que realmente buscamos.
Así, si el bichito este de los juegos históricos nos está comenzando a picar, podremos asomarnos a algún foro o grupo y decir escribir:
«Ando en busca de un juego histórico cuya sesión de juego no dure más de 3 horas, que no ocupe más espacio en mesa de 1 x 1 metro, estoy dispuesto a darle el tiempo que requieren las reglas para asimilarlas. Además, me interesa que este no sea mi primer juego histórico. Una de las cosas que me resulta fascinante es la época de X. Vieron esa película de Y, pues, eso es lo que quiero reproducir en el tablero, sin tanto detalle pero que transmita esas sensaciones y dinamismo, pero esta vez, que gane el bando de Z.»

NOTA: He intentado, hasta donde me ha sido posible, eludir toda terminología técnica, porque considero que, si bien es necesaria para dar algunos pasos más allá, para dar el primer paso no es más que un lastre. Sepan perdonar si no le logrado ese objetivo y, los conocedores, que la haya omitido.